Posted by: Thierry Castillon Post Date: 12 noviembre, 2018

Testimonio de Constanza Conrado (Ecuador)

Soy Constanza, tengo 16 soy de Ecuador. Llegué a Francia al final del verano con el apoyo de la empresa Francia Educación.

Puedo decir que no he tenido nunca tanto miedo como cuando tomé el TGV, dos maletas de mi tamaño, una parada de tres minutos y una fila de gente detrás mío esperando para salir. Nadie te quitará ese sentimiento de alivio en el auto mientras el padre habla de viñas y la madre cuenta cómo fue que se enteró de la existencia de mi país. No dejaba de admirar la campiña francesa ni de pensar cómo es que llegué ahí. Esta tierra es vieja, las viñas y el césped cuentan una historia cada vez que sale y se oculta el sol.

Al llegar, lo primero que conocí fue el jardín y sus ovejas, sus patos; lograr ver la paz que sienten los animales es algo que solo da aquel jardín. Dos días después me encontré de pronto yendo al colegio, ¿a quién conocería? El miedo me venció, la familia me había acogido de forma genial, pero en el colegio nadie parecía notar mi presencia. Murmuré algunas palabras a un grupo de gente a la que le conté de donde venía y no los he vuelto a ver. Fue solo en el almuerzo cuando una chica me dijo invitó a comer con ella y sus amigos a su mesa, recuerdo que solo pensaba en volver a ese jardín.

En siete semanas conocí a más personas y descubrí que el término “sociabilizar” tiene significados completamente distintos en Francia y en Ecuador. Sin embargo, al adaptarme un poco más noté unas personalidades maravillosas en los chicos franceses, escuchar sus historias y reír con ellos es enriquecedor. Me han hecho descubrir lo mejor de la lengua y la cultura francesa.

La familia con la que vivo me enseña nuevas cosas cada vez más interesantes como los lugares y la comida, siempre con una gentileza y una apertura increíbles. He viajado con ellos, disfrutamos juntos los nuevos y también los antiguos lugares. Siempre es divertido estar con las dos hermanas que tienes mi edad y solo puedo agradecer la suerte que tengo de vivir una experiencia como esta.

Sé que aún queda mucho por vivir y descubrir lo cual no hace más que emocionarme. No podría terminar de contar todas las cosas geniales que vivido hasta ahora y espero seguir viviendo al máximo mi estancia en Vendée. Muchas gracias al equipo de Francia Educación por el seguimiento y el profesionalismo que mostraron durante todo mi proceso.

 

Constanza.

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